Gijon, con una población que supera los 270.000 habitantes, se asienta sobre depósitos aluviales y rellenos antrópicos de la cuenca del río Piles. En terrenos con baja compacidad relativa, la compactación dinámica se emplea para densificar el suelo a profundidades de hasta 10 metros mediante impactos controlados. Previo a la aplicación, se realiza un estudio de mecánica de suelos para identificar la estratigrafía y el grado de saturación. La técnica consiste en dejar caer masas de 10 a 30 toneladas desde alturas de 10 a 20 metros, generando ondas de choque que reacomodan las partículas. En Gijon, donde el nivel freático puede estar a 3 metros de profundidad en zonas costeras, este diseño exige un control estricto de la energía específica aplicada por punto.

En rellenos antrópicos de la cuenca del Piles, la compactación dinámica eleva la capacidad portante por encima de 2,5 kg/cm² con energías de 200 t·m.