El clima atlántico de Gijón, con precipitaciones acumuladas superiores a los 900 mm anuales y una humedad relativa media del 78%, condiciona el comportamiento de los suelos superficiales en toda el área metropolitana. Las arcillas expansivas del Jurásico que afloran en barrios como El Llano o La Calzada presentan cambios volumétricos estacionales que pueden comprometer un diseño de cimentaciones superficiales si no se evalúa correctamente el índice de plasticidad. Por eso, antes de definir la capacidad portante admisible, se recomienda complementar el reconocimiento del terreno con un estudio de mecánica de suelos que incluya ensayos de hinchamiento y retracción, especialmente en zonas donde el nivel freático oscila entre 2 y 4 metros de profundidad.

En suelos arcillosos de Gijón, la presión admisible puede variar de 1,0 a 2,5 kg/cm² según la zona, exigiendo un estudio geotécnico detallado antes de cimentar.