Gijon creció sobre una geología compleja, con el cerro de Santa Catalina y los depósitos aluviales del río Piles marcando dos zonas muy distintas. Mientras el casco histórico se asienta sobre materiales rocosos competentes, los barrios del llano —como El Coto o La Arena— descansan sobre arenas y limos de origen marino, con niveles freáticos altos que dificultan la excavación. Para proyectos en estas áreas, el análisis de falla de taludes resulta imprescindible al evaluar la estabilidad de laderas naturales o cortes artificiales, especialmente cuando se combina con un estudio de mecánica de suelos que caracterice la resistencia al corte y la presión de poros. La experiencia en Gijon demuestra que ignorar estos factores puede derivar en deslizamientos progresivos que comprometen edificaciones y viales.

El factor de seguridad en taludes costeros de Gijon debe calcularse con parámetros drenados y no drenados según el régimen de mareas.