Los suelos del área metropolitana de Gijón presentan frecuentemente arcillas expansivas del Keuper y depósitos aluviales con plasticidad alta, lo que obliga a recurrir a la estabilización con cal y cemento para adecuar el terreno antes de cimentar o pavimentar. En estos materiales, la fracción fina supera con holgura el 35 % y el índice de plasticidad puede rebasar el 25 %, condiciones que inviabilizan el uso directo del suelo como capa de apoyo. El tratamiento reduce el contenido de humedad, modifica la textura y genera un material con resistencia a compresión simple que duplica o triplica la del suelo original. Antes de dosificar la mezcla conviene realizar un ensayo SPT para correlacionar la resistencia in situ con los parámetros de proyecto.

La adición de cal reduce el índice de plasticidad entre 10 y 20 puntos porcentuales, transformando arcillas de alta plasticidad en suelos de baja expansividad.