La aplicación de la NCSE-02 en Gijón clasifica el término municipal con una aceleración sísmica básica de 0.04g. Un valor bajo que genera una falsa sensación de seguridad. El verdadero riesgo en la costa cantábrica no es la magnitud del sismo, sino la respuesta del suelo. Los rellenos antrópicos y los paquetes aluviales de la rasa litoral amplifican las ondas de corte en periodos que coinciden con edificios de 6 a 12 plantas. Por eso integramos el diseño de aislación sísmica de base con un estudio MASW para clasificar el perfil de velocidad de onda de corte según el Eurocódigo 8. No diseñamos el sistema de aislamiento sin antes caracterizar la rigidez dinámica del subsuelo. La interfaz suelo-estructura manda.
Desplazar el periodo propio de la estructura más allá de 2.5 segundos reduce las fuerzas sísmicas laterales hasta un 70% en perfiles de suelo tipo D y E.



