El subsuelo de Gijón cuenta dos historias muy distintas. Por un lado, la rasa litoral con sus calizas y dolomías competentes; por otro, los rellenos antrópicos y depósitos arenosos de la franja portuaria y los valles fluviales del Piles y el Aboño. Esta dualidad geológica obliga a plantearse el análisis de licuefacción de suelos con criterios muy diferentes según dónde se proyecte la cimentación. En la zona de El Musel, por ejemplo, los niveles freáticos someros y la presencia de arenas finas sueltas configuran un escenario típico de susceptibilidad. Nuestro equipo aplica metodologías de campo y laboratorio, incluyendo ensayos SPT y CPT, para cuantificar el factor de seguridad frente a licuefacción, integrando los resultados con un estudio de resistencia al corte en laboratorio cuando la estratigrafía presenta lentejones limosos que exigen una caracterización más precisa del comportamiento no drenado.
En la franja litoral de Gijón, un nivel freático a menos de 2 metros convierte un estrato arenoso aparentemente firme en un candidato a licuefacción con aceleraciones PGA de apenas 0.06g.



