El equipo de resistividad eléctrica que desplegamos en Gijón opera con un sistema tetraelectródico, inyectando corriente continua entre los electrodos exteriores mientras medimos la diferencia de potencial entre los interiores.
Este procedimiento, aplicado sobre el terreno ondulado y los valles de origen fluvial que caracterizan la geografía gijonesa, nos permite configurar sondeos verticales (SEV) con aperturas progresivas de electrodos. Así alcanzamos distintas profundidades de investigación, algo clave en una ciudad donde la rasa costera convive con sustratos de calizas y margas del Jurásico y Cretácico. La interpretación de los datos se procesa con softwares de inversión, generando perfiles de resistividad aparente que luego correlacionamos con la litología local. Muchos clientes nos consultan si este método se complementa con otros ensayos; la respuesta es afirmativa, especialmente si el proyecto requiere parámetros de resistencia más directos como los que aporta un ensayo SPT en campañas geotécnicas mixtas.
Un perfil SEV bien calibrado en el concejo de Gijón diferencia con claridad los rellenos antrópicos costeros del sustrato calizo natural, evitando sobrecostes en cimentación.



